El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, encuentra este año a la profesión periodística sumida en la crisis más grave que jamás ha afectado a esta actividad.
Las empresas periodísticas, tras años de importantes beneficios que no han reinvertido en su actividad, sufren ahora las consecuencias de la crisis económica, a la que se suma el desafecto de la ciudadanía hacia los medios porque no han sabido cumplir con su responsabilidad social como mediadores del derecho a la información. Por no haber reinvertido las cuantiosas ganancias en sus productos, se encuentran ante la imposibilidad de enfrentarse a un relevo tecnológico para el que no han sabido prepararse.
Los más perjudicados por esta situación son los trabajadores y trabajadoras de la información que, sin haber podido intervenir para frenar los desaciertos de sus empresarios, pagan ahora las consecuencias.




























