Con motivo de los actos del centenario de la APS, la veterana periodista repasó las reglas del juego entre las que no deben faltar honestidad, veracidad, respecto y neutralidad.
La periodista y escritora almeriense, Carmen Enríquez, habló de la ética periodística en el ejercicio de la profesión, en el III Foro del Centenario APS, celebrado con motivo de las actividades programadas durante 2009 en conmemoración del centésimo aniversario de la Asociación de la Prensa de Sevilla. El acto, en el Real Alcázar de Sevilla, estuvo presidido por la presidenta de la APS, Nani Carvajal, acompañada por el Alcaide del emblemático monumento hispalense, Antonio Rodríguez Galindo.
La veterana compañera pronunció una lección de ética periodística que ella misma reconoció que puede ser un canto a la utopía en la realidad actual del periodismo: es como si a casi todos los licenciados en Ciencias de la Información -dijo- les hubiese dado un ataque de amnesia al terminar la carrera y hubieran olvidado lo que aprendieron en la facultad. Aún sabiéndose a contracorriente, Enríquez dio un repaso concienzudo a las reglas del juego que deben prevalecer en el ejercicio de la profesión, donde la honestidad, la neutralidad, el respeto a la privacidad o la veracidad de la información son fundamentales para ejercer el oficio. Soy consciente -añadió- de la dificultad actual para aplicar estos principios éticos, mediatizados por cuestiones políticas, económicas o de otra índole, pero estas reglas deberían ser secundadas no sólo por los informadores sino sobre todo por las empresas periodísticas que los contratan.
Tras recordar una frase del escritor peruano Mario Vargas Llosa -”reivindico la información, no el espectáculo”-, Enríquez se mostró sorprendida por la mezcla cada vez más contumaz de información y opinión. Parece -dijo- que si una noticia no va aderezada de unas gotas opinativas, algo le falta. Como si no lleva su dosis de agresividad, no es una información completa. Abogó igualmente por el principio de neutralidad, tanto en medios privados como públicos, en lo que en estos últimos además existe un plus añadido de obligatoriedad que exigen los ciudadanos, que tiene derecho a recibir una información honesta y veraz. Me parece lamentable cuando se editorializan las noticias y aunque soy veterana -añadió- no dejo de escandalizarme cada día.
Tras contar anécdotas de sus casi veinte años cubriendo la información de la Casa Real, Carmen Enríquez subrayó que este respeto a las reglas del juego pasa ineludiblemente también por el respeto a la intimidad y privacidad de las personas, el “off de récord” y la no revelación de las fuentes. A veces -reconoció- otro medio me ha birlado alguna primicia de algún miembro de la Familia Real, noticia que sólo sabía yo algún tiempo antes. Pero no me arrepiento porque he mantenido la confianza de esas fuentes que tanto me han ayudado en mi profesión. También habló de la siempre aludida libertad de expresión, en cuyo nombre se cometen muchas tropelías, y es usada de forma perversa por quienes menos creen en ella. El uso de cámara oculta o micros camuflados (salvo casos excepcionales) no son justificables y abomino cuando observo en televisión el acoso a personajes que no quieren hacer declaraciones, con carreras y colocación del micro en su misma boca, buscando en ellos reacciones agresivas o pérdida de nervios o de compostura.
Enríquez se detuvo asimismo en la realidad actual de las empresas periodísticas, que contratan a periodistas en condiciones ínfimas, con contratos basura, sueldos míseros y horarios propios de esclavos, sin entrar en la falta de respeto a la objeción de conciencia, buscando sólo jóvenes moldeables y no buenos profesionales. En esta crisis que no cesa, comentó que van despedidos más de 3.000 periodistas. O el caso concreto de TVE, que ha mandado a su casa a más de 4.000 profesionales, muchos de ellos en sus magníficos 52 años de oficio, y sin embargo nombra a un señor de 81 años (Alberto Oliart) que tendrá mucha experiencia pero es ya “un anciano” para dirigir el ente público. La periodista almeriense finalmente exhortó a trabajar por la calidad de la información, con el reto permanente de la seriedad, el rigor y la honestidad.
Previamente, la presidenta de la APS, Nani Carvajal, habló de la finalidad de los foros, actividades que se han podido realizar gracias a la colaboración de instituciones como el Ayuntamiento, Diputación y Junta de Andalucía y empresas como Cajasol, Gas Natural o Renfe, entre otras, y dio un repaso por las muchas actividades que se vienen realizando en un año de celebraciones del centenario (Discurso III Foro del Centenario), siendo el vicepresidente de la APS, Juan Teba, el que presentó a la conferenciante invitada, destacando su gran categoría profesional, siempre desapercibida a pesar de sus muchos años de manejar información delicada. Carmen -dijo Teba- “te podías haber forrado y no lo has hecho”. En las palabras de cierre de este III Foro de la APS, el Alcaide, Rodríguez Galindo, dijo que la conferencia de Carmen Enríquez le había parecido magistral y que debía de ponerse el vídeo de la misma en las facultades de comunicación para que tomaran buena nota los futuros periodistas.
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